La reunión del G7, que se desarrolla este 2026 en Évian-les-Bains, Francia, sucede en un contexto internacional marcado por diversos conflictos geopolíticos, por lo que uno de los temas que ha cobrado mayor relevancia es la necesidad de evitar una escalada en las tensiones entre Estados Unidos e Irán, debido a las implicaciones que tendría para la economía global y los mercados energéticos, señaló Lourdes Maisterrena, académica de la Universidad Panamericana (UP). La especialista explicó que, aunque el encuentro reúne "a las principales economías industrializadas del mundo", las decisiones y posturas que ahí se discuten tienen repercusiones más allá de esos países, particularmente en temas relacionados con la seguridad, el comercio y el acceso a energéticos, considerando el contexto actual global. "Como tocan temas de seguridad, temas que tienen que ver también con comercio, pues, en general, nos afecta a todo el mundo. Las decisiones o las acciones que decidan que sean importantes retomar. Se ha hablado mucho sobre todo de temas de guerras, por ejemplo con Ucrania, el tema de apoyar ya un poco más contundente a Ucrania, también el tema de Israel y obviamente seguir con evitar la escalada del conflicto que hay entre Irán y Estados Unidos, porque, lo que pasa en Irán y lo que pasa también en Ucrania tiene que ver con temas energéticos que impactan en todo el mundo", dijo. En este mismo sentido, Maisterrena indicó que el desarrollo de estos conflictos de la misma forma impactar directamente en los precios internacionales de los combustibles, situación que eventualmente también repercute en países como México, considerando que entre el 35 y el 50% de la gasolina que consume es importada. "Si hay más conflicto, hay menos posibilidades de tener acceso a estos combustibles, a estos energéticos, pues sus precios tienden a subir y también afectan el mercado nacional. Aunque sea lejos del país, como es un precio internacional, el precio del petróleo, por ejemplo, si llega a haber conflictos y suben los precios del petróleo, pues al final también nos afecta a nosotros", mencionó. En este sentido, la académica añadió que el momento en que se celebra la reunión es particularmente relevante por la situación que atraviesa la región del Golfo Pérsico, donde se encuentra el estrecho de Ormuz, considerado una de las rutas más importantes para el comercio mundial de petróleo, razón por la cual, la discusión de la tregua entre Estados Unidos e Irán es clave en las negociaciones del G7. "Estamos en un momento coyuntural sobre todo por el tema del conflicto de Irán, en el que obviamente el estrecho de Ormuz es muy importante para los precios internacionales del petróleo, de los energéticos y de los combustibles por todo el tránsito que hay. Se dice que 20 por ciento del comercio pasa por este estrecho de Ormuz. Entonces, obviamente el impacto puede ser importante y llegar a acuerdos que beneficien y que reduzcan estas tensiones nos va a afectar de manera significativa a las economías en conjunto", señaló. Respecto a los resultados que podrían surgir del encuentro, explicó que este tipo de reuniones no necesariamente concluyen con acuerdos inmediatos, sino que permiten conocer las posturas de los países participantes e identificar los temas en los que existe mayor coincidencia para avanzar posteriormente en negociaciones. "Las reuniones son para ver cómo está el panorama, cuáles son más o menos las posturas de estos países y no necesariamente se va a llegar a un acuerdo. Quizás sí hay ciertas posturas en las que son más afines y entonces es más posible concretar a corto plazo estos acuerdos. Cuando no hay un acuerdo tan consensado, no es que se vaya a llegar necesariamente porque se hizo la reunión; es más como ver cuáles son las posturas respecto de los temas abordados y cuáles son las necesidades que están observando", explicó la especialista. La cumbre de líderes del G7 en Francia concluye formalmente mañana, miércoles 17 de junio, tras tres jornadas de deliberaciones centradas en la estabilidad macroeconómica y la seguridad internacional. Además del acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán para cesar hostilidades y reabrir el Estrecho de Ormuz, la agenda del bloque abordó de manera prioritaria el respaldo militar y financiero a Ucrania con la presencia del presidente Volodymyr Zelenskyy, así como la diversificación en el suministro de minerales críticos para reducir la dependencia frente a China. Los mandatarios también evaluaron medidas coordinadas contra riesgos globales como la sobrecapacidad industrial y el endeudamiento excesivo, al tiempo que alcanzaron consensos en seguridad digital para la protección de menores, el combate al crimen organizado transfronterizo y, de forma inédita, una estrategia global de cooperación en salud pública para la investigación y el combate al cáncer. NG