Hay platillos que van más allá de la cocina y terminan convirtiéndose en parte de la identidad de una ciudad. En Guadalajara, uno de los ejemplos más claros es la torta ahogada, preparación hecha con birote, carnitas y salsa de jitomate con chile de árbol que cuenta incluso con un día propio en el calendario municipal.El Día Municipal de la Torta Ahogada se estableció el 10 de septiembre de cada año. La iniciativa fue presentada en 2022 y posteriormente aprobada por unanimidad por el Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara.La propuesta buscó reconocer la importancia del platillo dentro de la identidad tapatía, al considerar que la gastronomía es uno de los elementos que distinguen a Guadalajara, junto con expresiones culturales como el mariachi y el baile folclórico.Para 2026, el 10 de septiembre caerá en jueves. Debido a ello, se ha planteado que las actividades puedan llevarse a cabo el domingo 13 de septiembre, aunque hasta ahora esa modificación no debe tomarse como confirmada, pues la programación definitiva dependerá de la información que dé a conocer el Ayuntamiento de Guadalajara.En anteriores celebraciones se han organizado actividades gastronómicas e incluso se han entregado tortas ahogadas gratuitamente a la población. La torta ahogada se ha convertido en uno de los platillos más representativos de Guadalajara y Jalisco. Su preparación tradicional combina un birote salado, carnitas de cerdo, frijoles refritos y una salsa elaborada con jitomate y chile de árbol.El pan es fundamental para el platillo. Su corteza firme permite que pueda sumergirse en la salsa sin deshacerse inmediatamente, dando origen al nombre de la preparación. La historia de la torta ahogada se remonta aproximadamente a un siglo atrás. Sin embargo, su creación tiene distintas versiones y no existe consenso absoluto sobre quién preparó la primera.Uno de los relatos más conocidos atribuye su origen a Luis de la Torre, conocido como “El Güero”, quien habría vendido las primeras tortas entre las décadas de 1920 y 1930. Otras versiones señalan a Ignacio Saldaña, empleado de aquel puesto y conocido como 'El Güerito'.También existen diferentes relatos sobre el lugar donde comenzó a venderse. Algunas versiones lo ubican cerca del antiguo Jardín de San Francisco, mientras que otras apuntan al cruce de 16 de Septiembre y Miguel Blanco.La preparación tradicional comienza con un birote salado abierto por la mitad y relleno de carnitas de cerdo. En muchas versiones se agregan frijoles refritos antes de incorporar la carne.La salsa es otro de los elementos esenciales y suele prepararse con:Una vez preparada la salsa, la torta se sumerge hasta quedar completamente cubierta. Para acompañarla se utiliza cebolla picada, limón y, dependiendo del establecimiento, diferentes niveles de picor. Actualmente también existen versiones preparadas con pollo, res, camarón, lengua o buche, además de alternativas sin carne.La expansión de la torta ahogada ha hecho que actualmente pueda encontrarse en numerosos establecimientos de Guadalajara y otros municipios del Área Metropolitana.Su elaboración también involucra a distintos sectores: productores de pan, carne, jitomate y chile, además de comerciantes que han conservado recetas familiares durante generaciones. Entre los ingredientes más asociados con la preparación se encuentra el chile de árbol de Yahualica, producido en Los Altos de Jalisco y reconocido con Denominación de Origen.Por ello, el Día Municipal de la Torta Ahogada no solamente busca celebrar un alimento popular, sino también reconocer una tradición que forma parte de la historia gastronómica de Guadalajara.Por ahora, la fecha que debe tomarse como oficial es el 10 de septiembre. La posibilidad de realizar las actividades el domingo 13 de septiembre de 2026 responde a una intención de facilitar la asistencia durante el fin de semana.No obstante, mientras el Ayuntamiento de Guadalajara no confirme el programa, horarios y sede de las actividades, el 13 de septiembre debe mantenerse como fecha tentativa. Lo que sí permanece establecido es que cada 10 de septiembre Guadalajara tiene una fecha dedicada a uno de sus platillos más reconocibles: una preparación que nació en las calles de la ciudad y que con el paso de las generaciones terminó convirtiéndose en uno de los principales símbolos de la gastronomía tapatía. EE