Lo que a simple vista podría parecer una trama propia de una comedia de enredos es, en el fondo, una crisis con severas repercusiones para la gobernabilidad del país y la estabilidad de Sinaloa. En su más reciente análisis, el periodista Diego Petersen reflexiona sobre el breve retorno y la posterior retractación del gobernador Rubén Rocha Moya, advirtiendo que los errores y apetitos de poder dentro de la Cuarta Transformación terminan por impactar negativamente en la agenda nacional y en la relación bilateral con Estados Unidos.El análisis de Petersen ironiza sobre la brevedad del intento del mandatario estatal por reasumir el control de su entidad: “34 horas le duró el capricho al gobernador Rocha. La sonrisa y la altanería seguramente le duraron un poco menos”. Asimismo, el articulista lamenta las interpretaciones precipitadas que se generaron durante ese periodo por parte de actores políticos y opinadores de diversos bandos, señalando que “no hay comedia de enredos sin patiños ridículos, y en esta ocasión abundaron”.A pesar de que el desenlace proyecta de manera inmediata un reforzamiento de la autoridad de la Presidenta Claudia Sheinbaum frente a los grupos internos que desafían su línea, Petersen subraya que en la política nada es estático ni definitivo. Citando al político Dante Delgado, el periodista remarca que “la política no es, va siendo”, explicando que la lucha por el poder es un proceso dinámico condicionado por tensiones en constante cambio.Más allá de los triunfos políticos inmediatos dentro del partido, el impacto real del caso Rocha Moya se refleja en el exterior. Petersen advierte que “lo único que lograron Rocha Moya y quienes lo animaron a regresar fue que el Gobierno de Estados Unidos aumentara la presión, lo cual debilita la posición de la Presidenta en su ya de por sí compleja relación con vecinos del Norte”.Esta coyuntura ha puesto a prueba la narrativa gubernamental frente a las exigencias e investigaciones provenientes de Washington. La evolución de los hechos ha dejado al descubierto la fragilidad de posturas pasadas frente a la realidad política y económica actual:"No han pasado 90 días del discurso del Zócalo donde la presidenta dijo que había que dudar del interés de los juicios de extradición contra autoridades electas porque, cito, ‘primero vienen por unos y luego por otros’. El discurso envejeció pronto y mal. El espíritu de cuerpo de hace tres meses hoy parece al menos no ser el mismo".El panorama se complica aún más al considerar factores como el inicio de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, las tensiones internas en el partido oficialista, el retiro de visados a figuras clave y una economía que no muestra señales de crecimiento.Petersen concluye que la crisis de Sinaloa es una muestra clara de las dinámicas del poder, donde cualquier predicción puede quedar rebasada rápidamente. En sus palabras, “nadie sabe exactamente cuál es el siguiente capítulo, lo único cierto es que cualquier interpretación apresurada corre el riesgo del fracaso, porque si algo le gusta a la maldita realidad es dejarnos en ridículo a los que decimos dedicarnos al análisis político”.Con información de Diego Petersen*** Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp ***OA