Durante años, las personas adultas mayores enfrentaron barreras y prejuicios para mantenerse activas en el sector formal, lo que las dejaba fuera de prestaciones laborales al alcanzar la edad de jubilación. Frente a este panorama, el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) ha impulsado estrategias de inclusión económica que buscan combatir la discriminación por edad y reinsertar a este sector en el ámbito laboral, reconociendo su experiencia y capacidad.En este contexto, y ante el reparto de utilidades 2026 en México, surge una pregunta recurrente: ¿los adultos mayores con credencial del INAPAM pueden acceder a este pago? La respuesta es afirmativa, aunque únicamente para quienes cumplen con ciertas condiciones vinculadas a una relación laboral formal.Según lo establecido en la normativa laboral vigente y fuentes oficiales, la Participación de los Trabajadores en las Utilidades (PTU) no es un apoyo social ni un beneficio automático por edad o por poseer la credencial del INAPAM, sino un derecho condicionado a la existencia de una relación laboral formal.Es importante aclarar que dicho beneficio económico no se otorga de manera automática por el simple hecho de contar con la credencial del instituto, sino que está dirigido exclusivamente a quienes se han reincorporado al mercado laboral formal a través del programa gubernamental de Vinculación Productiva y cumplen con las normativas laborales vigentes.Para acceder a la PTU durante este año, la Ley Federal del Trabajo establece criterios muy claros:Este último punto es determinante, ya que la ley establece que solo quienes cumplan con ese periodo mínimo pueden participar en el reparto de utilidades. Por lo tanto, aquellos adultos mayores que recién comiencen a trabajar en 2026 bajo este esquema tendrán que esperar hasta el próximo año para cobrar este derecho.El pago de utilidades en México se realiza cada año conforme a plazos definidos por la ley. Para 2026, las fechas son:A nivel nacional, el reparto de utilidades es un derecho constitucional inalienable que obliga a los empleadores a distribuir el 10 por ciento de sus ganancias netas anuales entre su plantilla laboral. Esta medida legal tiene como propósito fundamental reconocer el esfuerzo, la dedicación y la contribución directa de los trabajadores en el éxito financiero y productivo de los centros de trabajo, garantizando así una justa retribución que fortalece la economía de las familias mexicanas en esta época del año.Cabe señalar que este pago lo realiza directamente el empleador, no el INAPAM, ya que se trata de una prestación laboral obligatoria para las empresas que cumplen con los requisitos establecidos.Los interesados en sumarse a esta iniciativa y mejorar sus ingresos deben acudir de manera presencial a los módulos del INAPAM que se encuentran distribuidos en las distintas entidades de la República Mexicana. El trámite de inscripción es completamente gratuito, ágil y requiere que el solicitante cumpla con requisitos básicos: tener 60 años cumplidos, presentar su credencial vigente del instituto y entregar una copia de su identificación oficial para iniciar el proceso de intermediación con las empresas aliadas.Al integrarse exitosamente a este esquema laboral, los adultos mayores no solo aseguran el pago de sus utilidades anuales, sino que recuperan el acceso a un sistema integral de protección social. Las compañías participantes están estrictamente obligadas a ofrecer un sueldo base competitivo, seguro médico ante el IMSS, vacaciones pagadas y el respectivo aguinaldo, operando bajo modalidades flexibles que se adaptan a las necesidades del trabajador, ya sea por hora, jornada completa o proyecto específico.El programa de Vinculación Productiva se consolida así como una herramienta fundamental que dignifica la vida de los adultos mayores, brindándoles no solo independencia financiera y reconocimiento legal, sino también una reincorporación segura y respetuosa al desarrollo económico y social de México.YC