El Gobierno de México dio un paso clave en su apuesta por la movilidad eléctrica con el anuncio del proyecto Olinia, cuyo desarrollo contempla una estrategia industrial híbrida: diseño nacional, producción compartida y una pieza central que sí será fabricada en el país, las baterías de litio.Durante la presentación del prototipo en la llamada “Mañanera del Pueblo”, la Presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que un Estado de la republica será la sede donde se fabricarán las baterías que alimentarán estos vehículos eléctricos.Aunque el diseño del automóvil se desarrolló en instalaciones del Instituto Tecnológico de Puebla, la mandataria aclaró que la entidad no será sede de ensamblaje del vehículo completo, sino que concentrará la producción de baterías, uno de los componentes más estratégicos dentro de la industria eléctrica.Este enfoque responde a una lógica industrial clara: fortalecer capacidades específicas dentro del país sin duplicar infraestructura, apostando por especialización en lugar de centralización.En palabras del director del proyecto, Roberto Capuano Tripp, el desarrollo del prototipo se logró mediante múltiples células de trabajo que abarcaron desde el diseño automotriz hasta sistemas de gestión e industrialización.Uno de los puntos más relevantes —y también más realistas— del anuncio es que Olinia no será un vehículo 100% mexicano en su fase inicial. La presidenta reconoció que varias piezas deberán importarse para poder arrancar la producción.Esto no es una debilidad, es más bien una constante en la industria automotriz global, donde incluso las marcas más consolidadas dependen de cadenas de suministro internacionales.Lo que sí destaca es la participación de talento nacional. Más de 80 especialistas, incluyendo equipos del Tecnológico Nacional de México y del Instituto Politécnico Nacional, participaron en el desarrollo del proyecto.Otro punto estratégico es que el vehículo no contará con una planta propia. En su lugar, el Gobierno buscará una alianza con una armadora privada para establecer líneas de producción. Este modelo apunta a reducir costos, acelerar tiempos de salida al mercado y aprovechar infraestructura ya existente, en lugar de construir desde cero. El ensamblaje final dependerá de la infraestructura de armadoras aliadas para optimizar recursos.La propia Claudia Sheinbaum explicó que el objetivo es encontrar la mejor empresa posible para garantizar eficiencia en la manufactura. Durante la presentación del proyecto, la presidenta enfatizó la necesidad de soberanía tecnológica al declarar: "México solamente arma los vehículos. Entonces, el objetivo es tener una marca propia".El proyecto forma parte del llamado Plan México, una estrategia que busca impulsar la infraestructura, la innovación tecnológica y la transición hacia energías limpias. En ese sentido, Olinia no solo representa un nuevo automóvil, sino una apuesta por diversificar las opciones de movilidad en el país y reducir la dependencia de combustibles fósiles. Este plan contempla inversiones multimillonarias para incrementar la generación de energías renovables en el país, buscando elevar su participación en la matriz energética hasta un rango de 38% a 45% para el año 2030.Se espera que el prototipo físico sea presentado el próximo 7 de junio, fecha en la que también se revelarán más detalles sobre su producción, costos y posibles fechas de lanzamiento. TG