Originadas hace más de cuatro mil años en la antigua Mesopotamia, las salchichas se han consolidado como uno de los embutidos más consumidos en México gracias a su bajo costo y facilidad de preparación. Aunque existe una norma que indica que deben contener al menos 60% de carne de res o cerdo, el mercado ha cambiado y hoy predominan opciones elaboradas con pollo y pavo. Sin importar si son tipo Viena, Frankfurt o coctel, todas las salchichas parten de una mezcla de carne procesada, agua —que puede representar hasta el 70% del producto— y aditivos como almidones, fosfatos y nitritos. Estos últimos son utilizados para conservar el color rosado característico. Un análisis de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) evaluó 37 productos y detectó que algunos superan los niveles permitidos de nitritos:El estudio también identificó inconsistencias en la información nutrimental de varias marcas, que declaran más proteína o grasa de la que realmente contienen:Además, algunas marcas destacan ingredientes como el pavo en su empaque, pese a que su proporción real es mínima. A pesar de que los productos cumplieron con estándares sanitarios y contenido neto, la Profeco recomienda revisar etiquetas, fechas de caducidad y evitar romper la cadena de frío. También sugiere moderar su consumo, especialmente en personas con hipertensión, debido a su alto contenido de sodio. Con información de Profeco.EE