Jueves, 30 de Abril 2026
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México

Rocha Moya, en el centro de la tensión entre México y EU

La acusación de narcotráfico redefine el papel del Gobierno federal frente a la situación que se vive en Sinaloa

El Informador

La gestión de Rubén Rocha Moya al frente del estado de Sinaloa ha estado marcada por una serie de crisis que han puesto bajo el ojo público su capacidad de gobernanza y la integridad de sus instituciones, sobre todo, al relacionarlo fuertemente con el crimen organizado, señalamientos que han recobrado fuerza a partir de las acusaciones en su contra por parte del Gobierno de Estados Unidos dadas a conocer ayer.

Desde su ascenso al poder, envuelto en señalamientos de intervencionismo electoral y acuerdos políticos que incluyen al ex presidente Andrés Manuel López Obrador, hasta la reciente crisis de seguridad en Sinaloa que ha fracturado la vida del estado, su administración se ha sido marcada por una constante tensión entre los discursos oficiales “de normalidad” y una realidad de violencia persistente, que podrían estar directamente relacionados con el papel que juega el crimen organizado en su gobierno.

Rubén Rocha Moya es licenciado en Derecho por la UNAM, además cuenta con una maestría en Ciencias de la Educación por la Universidad Autónoma de Querétaro y un doctorado en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Aunque desde 1986 comenzó su trayectoria política, siendo el candidato a la gubernatura de Sinaloa al frente del partido “Movimiento Popular Sinaloense”, y posteriormente en 1998 por la coalición PRD-PVEM-PT, también fue rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, de 1993 a 1997, teniendo una parte académica en su perfil.

Desde 2005 comenzó a fungir como asesor político de figuras clave del gobierno de Sinaloa. Y aunque, una vez más, en 2018 llegó a las boletas electorales de Sinaloa, entonces lo hizo postulado por la coalición “Juntos Haremos Historia” (Morena-PT-PES), para convertirse en senador por Morena, llegando así al cargo ese año.

Rocha fue un firme defensor de la estrategia de “Abrazos, no balazos” impulsada por López Obrador, bajo el argumento de atender las causas de la violencia, una política ampliamente cuestionada por no confrontar directamente a los cárteles.

Originario de Badiraguato, municipio también conocido por ser cuna de figuras históricas del narcotráfico como Joaquín “El Chapo” Guzmán, su trayectoria ha estado constantemente bajo el escrutinio público en medio del contexto de violencia y presencia del crimen organizado en la entidad.

En el plano político actual, Rocha Moya se ha convertido en una figura incómoda dentro del propio oficialismo. A sus 76 años, no solo enfrenta cuestionamientos internos, sino que su situación ha escalado al ámbito internacional, al convertirse en el primer gobernador en funciones acusado formalmente por la administración de Donald Trump de presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.

Este escenario ha colocado al gobierno federal en una posición compleja, al tensionar la relación entre la política interna y los vínculos con Estados Unidos, en un contexto donde la seguridad, el narcotráfico y la cooperación bilateral son temas centrales.

Pese a ello, Rocha ha rechazado los señalamientos y ha sostenido que no existen pruebas en su contra, afirmando que permanecerá en Sinaloa y que ya ha tenido comunicación con la Presidenta, sin detallar el contenido de dicha conversación.

PROCESO DE 2021

Elección marcada por la polémica

En 2021, cuando Rocha Moya se postuló por tercera ocasión a la gubernatura de Sinaloa, comenzaron los primeros escándalos en su contra, en primer lugar, porque admitió haber sido designado candidato directamente por el entonces presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Entonces, las encuestas, impulsadas por Morena, favorecieron, hasta en dos ocasiones, a Luis Guillermo Benítez Torres, exalcalde de Mazatlán. Sin embargo, fue el “dedazo” de AMLO y el respaldo de Ricardo Monreal lo que le dio “la oportunidad” de aparecer en las boletas ese año.

El escándalo avanzó hasta las elecciones de junio de 2021, cuando durante la jornada del 6 de junio se reportaron diversos “levantones” de presuntos operadores del PRI, quienes buscaban votos por Mario Zamora Gastélum, y quienes, de hecho, habrían sido plagiados por el Cártel de Sinaloa, con quien ya se comenzaba a asociar a Rocha Moya a través del financiamiento de la campaña del entonces candidato de Morena.

Zamora Gastélum, bajo la coalición “Va por Sinaloa”, que unió al PRI con el PAN y el PRD, quedó en segundo lugar de la votación con el 32.49% de los sufragios, superado por Rocha Moya, quien obtuvo 56.6% de los sufragios.

Escándalos políticos

  • En la reciente crisis de seguridad en Sinaloa, Rocha afirmó que la paz dependía más de los grupos criminales que de las autoridades.
  • Declaró que “en Sinaloa vivimos perfectamente bien” pese a hechos violentos en Culiacán.
  • Se negó a suspender el Carnaval de Mazatlán en 2025 y 2026 pese a la violencia, argumentando que los homicidios no ocurrían en la zona del evento.
  • Investigaciones señalaron presunta influencia criminal en la designación de mandos de seguridad en municipios rurales.
  • Tras la captura de “El Mayo”, algunos mandos fueron removidos o desertaron, evidenciando posible infiltración institucional.
  • Además de la crisis de seguridad, se han dado señalamientos por conflictos de interés en la compra de camionetas blindadas.
  • Se han girado acusaciones de una presunta red de corrupción vinculada a sus hijos y contratos de obra pública.
La gestión de Rubén Rocha Moya en Sinaloa está en el ojo del huracán desde 2024. AFP

La carta del “Mayo”, el punto crítico

Uno de los momentos más críticos para la carrera política de Rubén Rocha Moya ocurrió tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en julio de 2024.

El capo publicó una carta en la que afirmó que el 25 de julio de 2024 fue emboscado tras ser citado a una reunión en Culiacán, Sinaloa, donde presuntamente asistirían el gobernador de Sinaloa y el político Héctor Melesio Cuén “para mediar en un conflicto político”.

Rocha negó rotundamente el encuentro, argumentando que ese día, de hecho, se encontraba fuera del país, en Los Ángeles, California.

Además, en este mismo contexto, el mismo día de la captura de “El Mayo”, Cuén fue asesinado. Entonces, las inconsistencias en la investigación inicial de la Fiscalía de Sinaloa (que sugería un intento de robo en una gasolinera) fueron contrastadas por la Fiscalía General de la República (FGR), lo que puso en entredicho la credibilidad del gobierno estatal y forzó además la renuncia de la fiscal Sara Bruna Quiñónez.

El gobernador de Sinaloa encara un escenario de alta incertidumbre política. SUN/J. Cabrera

VOCES

“Se confirma lo que dijo desde hace tiempo el PRI sobre la situación que se vive en Sinaloa, al crimen organizado se le tiene que combatir en todo momento porque si no, las consecuencias son estas”.

Rubén Moreira Valdez, coordinador del PRI en el Senado.

“México no puede permitir que quienes tienen la responsabilidad de combatir al crimen organizado estén bajo sospecha de vínculos con él. Esto ya no es rumor ni especulación. Estamos frente a una crisis de Estado”

Jorge Romero, presidente nacional del PAN.

“Lo mínimo que esperaríamos del gobernador de Sinaloa,  Rubén Rocha Moya, es que se separe de su cargo para enfrentar estas acusaciones y este proceso”.

Jorge Álvarez Máynez, coordinador nacional de Movimiento Ciudadano.

“Me parece que es un asunto político que tiene que ventilarse en ese sector. Lo he conocido (a Rocha Moya) como un hombre íntegro, como un hombre de familia, como un ser humano excepcional”.

Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados.

“No anticipen juicios. Yo creo que hay que esperar el procedimiento y ver realmente si es algo que está sustentado, si tiene un sustento, prueba plena, o no vaya a ser otra cosa”.

Ignacio Mier Velazco, coordinador de Morena en el Senado.

“Es inaceptable que se siga injuriando a un compañero gobernador al que no se le ha presentado una sola prueba de lo que se le señala y esté todo el tiempo golpeándosele”. 

Gerardo Fernández Noroña, senador de Morena.