El eclipse solar total que ocurrirá este miércoles 12 de agosto provocará algo más que un cambio espectacular en el cielo: la reducción momentánea de la radiación solar también modificará algunas condiciones meteorológicas a lo largo de la trayectoria de la sombra de la Luna.El fenómeno recorrerá una franja que comenzará en el norte de Rusia, pasará por Groenlandia e Islandia y continuará hacia España y una pequeña zona de Portugal. En otras regiones de Europa, además de partes de América del Norte y el noroeste de África, el eclipse será visible de manera parcial.Un eclipse solar ocurre cuando la Luna se coloca entre el Sol y la Tierra y bloquea parte o prácticamente toda la radiación solar que normalmente alcanza la superficie.Aunque la interrupción dura apenas unos minutos, la radiación del Sol es una de las principales fuentes de energía que calientan el suelo y, posteriormente, la atmósfera. Cuando esa energía disminuye de forma repentina, la superficie comienza a perder calor y la temperatura del aire puede descender.El fenómeno es similar, aunque mucho más breve, a lo que ocurre cuando una zona pasa de estar expuesta directamente al Sol a quedar bajo una sombra. Cuanto mayor sea la cantidad de radiación bloqueada y más despejado esté el cielo, más perceptible puede ser el descenso.La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EU (NOAA) señala que, en ambientes secos y dentro de la franja de totalidad, las temperaturas pueden disminuir hasta entre 8 y 14 grados Fahrenheit, equivalentes a aproximadamente 4.4 y 7.8 grados Celsius.Sin embargo, esa cifra no representa una caída que necesariamente vaya a producirse en todos los lugares donde se observe el eclipse. La magnitud del cambio depende de factores como la hora del día, la estación, la humedad, la cobertura de nubes, el tipo de superficie y el porcentaje del Sol que quede oculto.Uno de los aspectos más interesantes del fenómeno es que la temperatura no necesariamente alcanza su punto más bajo cuando el Sol está completamente oculto.Existe un retraso entre la reducción de la radiación solar y la respuesta térmica de la atmósfera. Durante el eclipse de 2017 que atravesó EU, por ejemplo, las temperaturas en distintas zonas continuaron descendiendo durante varios minutos después de la totalidad.El Servicio Meteorológico Nacional de EU registró descensos de entre 4 y 8 grados en distintas zonas de su región central y señaló que las temperaturas llegaron a su punto mínimo aproximadamente entre cinco y 10 minutos después de terminar la totalidad.Esto ocurre porque el suelo y la atmósfera no responden instantáneamente a la pérdida de radiación. Primero disminuye la energía que llega desde el Sol y después se desarrolla el enfriamiento del entorno.La reducción de la temperatura modifica la forma en que el aire se mueve cerca de la superficie. Durante un día normal, el calentamiento desigual del suelo genera diferencias de temperatura y presión que contribuyen a los movimientos del aire.Cuando el eclipse interrumpe temporalmente ese calentamiento, la atmósfera cercana a la superficie puede estabilizarse y disminuir la velocidad del viento.Las observaciones realizadas durante el eclipse total de 2017 mostraron una reducción de la velocidad del viento y la aparición de circulaciones locales similares, en algunos casos, a las brisas que se producen entre tierra y mar. Un estudio publicado en el Bulletin of the American Meteorological Society encontró que la temperatura del aire descendió alrededor de 4.5 grados Celsius en las estaciones analizadas.Por ello, durante la totalidad algunas personas pueden percibir no solamente que el ambiente se vuelve más frío, sino también que cambia repentinamente la sensación del viento.La disminución de la radiación solar puede afectar la formación de determinadas nubes, especialmente aquellas que dependen del calentamiento de la superficie para desarrollarse.Durante un día soleado, el suelo caliente transfiere energía al aire situado sobre él. Ese aire puede ascender y transportar humedad hacia capas superiores, donde se enfría y favorece la formación de nubes.Cuando la Luna bloquea el Sol, ese mecanismo pierde temporalmente parte de su energía. Por esta razón, algunas nubes bajas y de desarrollo vertical pueden disminuir durante un eclipse, aunque las nubes situadas a mayor altura pueden verse mucho menos afectadas. NOAA ha documentado este tipo de cambios durante eclipses anteriores.La nubosidad también puede tener el efecto contrario para quienes observan el fenómeno: una capa de nubes ya existente bloquea parte de la radiación solar, por lo que el descenso adicional de temperatura provocado por el eclipse puede ser menor.El momento y la posición del eclipse serán importantes para determinar la intensidad de estos cambios. En Groenlandia e Islandia, la totalidad ocurrirá durante la tarde, mientras que en España y el extremo noroccidental de Portugal sucederá cerca del atardecer. NASA señala que en buena parte de la trayectoria europea el Sol estará relativamente bajo sobre el horizonte durante la totalidad.Esto significa que las condiciones no serán iguales a las de un eclipse ocurrido al mediodía en pleno verano. Cuando el Sol se encuentra más bajo, la cantidad de energía que llega a la superficie ya es menor y, por tanto, el enfriamiento asociado al eclipse puede ser diferente.La nubosidad será otro factor determinante. Una zona cubierta por nubes ya recibe menos radiación solar que una superficie expuesta al cielo despejado, por lo que el contraste térmico provocado por el paso de la sombra lunar puede ser más reducido.En España, la totalidad comenzará alrededor de las 20:26 horas y terminará cerca de las 20:33 horas en la referencia peninsular utilizada para el eclipse, aunque los horarios exactos varían según la ubicación.Aunque los cambios meteorológicos provocados por un eclipse son temporales y locales, los científicos los aprovechan para estudiar cómo responde la atmósfera cuando la entrada de energía solar disminuye de manera rápida y predecible.Las mediciones realizadas durante eclipses anteriores han permitido observar modificaciones simultáneas en la temperatura, la humedad, el viento y la estructura de las capas bajas de la atmósfera. Estudios recientes también han documentado respuestas que alcanzan capas superiores de la atmósfera.Incluso la ionosfera, una región de la atmósfera situada a gran altura y fuertemente influida por la radiación solar, puede experimentar cambios durante un eclipse. Investigaciones realizadas durante eclipses anteriores han detectado modificaciones en su ionización y en la propagación de determinadas ondas de radio.Así, el eclipse del miércoles funcionará durante unos minutos como un experimento natural: la Luna reducirá de manera calculable la energía solar que llega a distintas zonas de la Tierra y los instrumentos meteorológicos podrán registrar cómo responde el sistema atmosférico.El efecto, sin embargo, no debe confundirse con un cambio climático global. La sombra lunar recorrerá la superficie durante un periodo breve y sus efectos meteorológicos desaparecerán conforme la radiación solar vuelva a aumentar.El próximo eclipse solar total ocurrirá el 2 de agosto de 2027 y podrá observarse en partes del sur de España, el norte de África y regiones de Medio Oriente, entre otras zonas.TG