Miércoles, 19 de Junio 2024

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Escenario catastrófico

Por: Vania de Dios

Escenario catastrófico

Escenario catastrófico

Saber identificar riesgos es una herramienta básica para la vida, en cualquier ámbito: en lo laboral y familiar, en la esfera pública y en los negocios. Reconocer o advertir posibles daños es fundamental para evitarlos, prevenirlos o aminorar las consecuencias o repercusiones... para tomar decisiones y actuar. El problema es que no se actúe.

Esta semana el Foro Económico Mundial presentó el Informe sobre Riesgos Globales 2024, elaborado con la opinión y expertise de mil 490 especialistas. En este documento advierten un futuro nada prometedor, más bien negativo y con alta probabilidad de catástrofes mundiales en el corto, mediano y largo plazo.

Entre los primeros cinco riesgos que anticipan para los siguientes dos años, la lista la encabeza la desinformación generada por Inteligencia Artificial (cada vez más sofisticada y con tremendo potencial para su uso indebido); le sigue, en segundo lugar, el riesgo de eventos de clima extremo, después la polarización social y política, la ciberinseguridad (ataques cibernéticos y violación de datos) y los conflictos armados interestatales. 

En el escenario a largo plazo, para los siguientes 10 años, los expertos en riesgos del sector empresarial, académico y gubernamental auguran escenarios peores. En la próxima década la principal amenaza contra la humanidad tiene que ver con el cambio climático.

Son catástrofes que están por estallarnos en la cara, en medio de otras crisis que están enfrentándose actualmente en distintas parte del mundo. Entonces, ¿qué sigue? Primero, y parecería lo más complicado, que existan acciones coordinadas para minimizar estas amenazas. Son problemas que no pueden ser abordados unilateralmente por una o dos naciones, de forma aislada; se necesita un trabajo global, con el esfuerzo de todos los gobiernos de quienes habitamos este planeta.

Lamentablemente, ya se han intentado acciones coordinadas entre naciones con diversos temas, con resultados pobres o insuficientes. El obstáculo suele ser que cada acción tiene implicaciones o consecuencias económicas, entonces, ya no avanzan; no funcionan porque no existe algo que obligue a países a actuar en consecuencia. 

Bastaría voltear a ver de dónde provienen gran parte de las afectaciones al medio ambiente; de ahí que las regulaciones que se requieren para las industrias no avancen. Trastocan intereses. O también podemos ver lo que sucede a diario en las calles con el crimen organizado y lo difícil que ha resultado desarrollar acciones coordinadas por parte de los gobiernos. Ejemplos sobran. ¿Entonces?

En la historia de la humanidad existe una crisis en la que se trabajó simultáneamente en todo el mundo: la pandemia por COVID-19. Sí, esta generó una situación única que afectó a todos los países y obligó a trabajar de manera coordinada, siguiendo las mismas directrices: restricciones sanitarias, el desarrollo de vacunas, la disminución en la actividad económica... No hubo una nación del mundo que no hiciera algo. Pero fue cuando ya se tenía el problema encima… Ojalá no esperemos a eso.

Sería egoísta pensar que en ese futuro tan desolador que anticipan los expertos muchos de nosotros ya no estemos, porque quienes sí estarán son nuestros hijos, nietos y personas a quienes ellos amen. Quizás sean ellos y ellas quienes logren coordinarse y saquen el barco a flote. Ahí está la información, la tecnología, las instituciones y canales de entendimiento. 

Instagram: vania.dedios

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