Miércoles, 22 de Mayo 2024

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Las aguas de antaño y de hoy, Guadalajara y su escasez

Por: Lourdes Sofía Mendoza Bohne

Las aguas de antaño y de hoy, Guadalajara y su escasez

Las aguas de antaño y de hoy, Guadalajara y su escasez

Hace días hubo un corte de agua en mi colonia, es decir, un tandeo. Una vecina se quejó en el chat común y asustada nos narró su preocupación. Otros vecinos le recordaron que los tandeos no son un inconveniente si se tiene aljibe. Me acordé entonces de la verdadera escasez del agua en la ciudad.

Guadalajara salvaguardó su fundación a la orilla del río San Juan de Dios. Los pobladores se surtían también del agua de los manantiales aledaños y principalmente del Agua Azul. Las casas empezaron a tener pozos y la gente pronto supo distinguir entre aguas duras y mineralizadas, aguas blandas para beber, y aguas para higiene. En 1597, el agua de algunos pozos y manantiales se integraron a un sistema de atarjeas, estas dotaciones se llamaban mercedes de agua. En 1735 Fray Pedro Buzeta, urbanista de origen fue designado por una cédula real para encargarse de las obras de abastecimiento de la Guadalajara de antaño.  Sin embargo, en la memoria ambiental de Guadalajara el agua para vivir nunca ha sido suficiente.

En 1750 un terremoto rompió las cañerías y el flujo de agua se interrumpió y volvieron los problemas de escasez. Desde entonces ya existían las peregrinaciones a la Virgen de Zapopan para hacer llover y para controlar las “tormentas de verano”. Posteriormente iniciaron las obras de entubamiento y el Sistema Municipal de Abastecimiento y Gestión del Agua comenzó a bombear las aguas subterráneas; pero siempre era insuficiente.

Debates, discusiones, solicitudes de presupuesto para obras, enfermedades, hambre, falta de cultivos e incertidumbre, han sido también parte de la historia ambiental de Guadalajara, una ciudad vulnerable en cada una de sus estaciones del año. El agua siempre ha sido un dolor de cabeza para habitantes y políticos.

Actualmente las colonias de la ZMG reciben agua de diversas microcuencas y con diferentes calidades. Existen colonias que tienen la infraestructura adecuada para abastecerse y almacenar, pero hay muchísimas más que no cuentan con infraestructura y también son las que más sufren de los “cortes”. Ya no hay un “Colomitos” para llevar a lavar la ropa o bañarse, ahora el agua está totalmente controlada y distribuida tanto para uso cotidiano como para beber. ¿Quiénes toman agua de la llave sin enfermarse? El agua para beber está privatizada. No hay que olvidar la Cultura del Agua de hoy:  según datos del SIAPA, en 2009 se utilizaban hasta 280 litros por persona por día. Permítanme compararlo con los 80 litros por día por persona que se usan en otros países como Alemania en ese mismo año. Este comparativo no significa que la higiene y la limpieza sea diferente.  Ahora en 2024 se usan 170 litros por persona por día. Las estrategias gubernamentales son primero pensar de dónde traerla, aunque sea cada vez de lugares más lejanos, recordemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo.

Entonces, la pregunta es ¿qué significa escasez en la actualidad? Tenemos varios ríos grandes e importantes, el Santiago y el Verde, un gran lago de Chapala, el más grande del país, y seguimos teniendo agua subterránea. El agua sigue ahí, pero lo que existe es una gran escasez de agua limpia, potable y apta para la vida. La escasez es en parte por la falta de Cultura del Agua en cuanto a su uso responsable, pero no dejemos totalmente la responsabilidad a la ciudadanía. La escasez es en mucho el Modelo de desarrollo de “úsese y tírese” en las grandes actividades industriales, comerciales y domésticas. No se trata de disminuir el desarrollo sino de ejercer la tecnología necesaria para recuperar el agua perdida.

La ciudad creció y también la necesidad de abastecimiento, de un saneamiento adecuado y una buena distribución; de lo contrario nunca alcanzará, y seguiremos despojando pueblos de su riqueza acuífera, construyendo edificios encima de zonas de recarga acuífera, destruyendo bosques productores de agua como Parque de San Rafael, La Primavera, El Colli, Toluquilla, Atemajac, Colomos, El Bajío, etcétera. El agua de hoy enferma y mata, existen poblaciones aledañas y metropolitanas con daño renal crónico; el agua de hoy erradica ecosistemas, ya no hay arroyos o manantiales que den de beber a la fauna silvestre local como las aves, los tlacuaches, las ardillas, etc. Las tempestades ya no encuentran su flujo y su ciclo natural, inundan todo a su paso, derriba muros y casas, ya no alimenta adecuadamente los manantiales ni los arroyos. La escasez siempre ha estado ahí, pero nunca ha sido igual para todos.

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