El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció imputaciones por tráfico de drogas contra Juan José “Juanjo” Farías Mendoza e Israel “Papo” Vega Farías, hijo y sobrino, respectivamente, de Juan José Farías Álvarez, alias “El Abuelo”, líder de Cárteles Unidos en Michoacán.Las acusaciones fueron presentadas el miércoles ante la Corte de Distrito de Columbia, informó la dependencia en un comunicado. Farías Mendoza, de 31 años, y Vega Farías, de 37, son identificados como integrantes de alto rango de la organización criminal.Ambos enfrentan cargos por conspiración para producir y distribuir metanfetaminas con destino a Estados Unidos, brindar apoyo material a una organización terrorista extranjera -como fue clasificado Cárteles Unidos por el gobierno estadounidense- y usar, portar y poseer armas de fuego, incluidas ametralladoras y artefactos destructivos, durante operaciones de narcotráfico. De ser declarados culpables, podrían recibir cadena perpetua.“Juan José Farías Mendoza e Israel Vega Farías están acusados de traficar cantidades inmensas de metanfetaminas a Estados Unidos y de apoyar a una organización terrorista extranjera”, afirmó el fiscal general asistente A. Tysen Duva. Añadió que ambos forman parte del círculo cercano de “El Abuelo”, acusado en 2024, y sostuvo que el caso refleja la estrategia para desmantelar a los cárteles mexicanos mediante acciones contra sus líderes y colaboradores. El fiscal Francis M. Hamilton III explicó que la investigación comenzó en Tennessee tras el aseguramiento de metanfetaminas en una localidad cercana a Knoxville. Por su parte, la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) aseguró que continuará utilizando todas las herramientas disponibles para identificar y desarticular las redes del grupo criminal.Según el gobierno estadounidense, Cárteles Unidos opera desde Michoacán y mantiene una red de distribución con presencia en varias ciudades de Estados Unidos, además de Europa y Australia.“El Abuelo” permanece prófugo y es buscado por las autoridades estadounidenses, que ofrecen desde 2025 una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información que conduzca a su captura. CT