Entre la preocupación por dejar sus hogares y el alivio de llegar a un lugar seguro, 76 personas provenientes de Quimixto y Yelapa fueron evacuadas ante la proximidad del huracán Simón en las costas de Jalisco. Mujeres, niñas, adultos mayores, personas extranjeras y hasta mascotas formaron parte del grupo trasladado por la Secretaría de Marina para ponerlo a salvo.El último traslado marítimo se convirtió en una carrera contra el tiempo. Mientras las condiciones meteorológicas mantenían en alerta a las comunidades de la costa, un ferry de la Marina zarpó para recoger a quienes permanecían en estas localidades, donde la llegada del huracán amenazaba con complicar las comunicaciones y la movilidad.La evacuación se realizó a petición de Protección Civil del estado de Jalisco, luego de que una embarcación turística de la empresa Turistar quedara varada en la zona y se solicitara el apoyo de la Secretaría de Marina para atender la situación.A bordo del ferry naval, las personas dejaron atrás sus comunidades con las pertenencias que pudieron llevar consigo. Para algunas, el traslado significó alejarse temporalmente de sus casas; para otras, especialmente quienes viajaban con niñas o adultos mayores, representó la posibilidad de enfrentar la emergencia lejos de la costa.“Lo más importante es que estemos a salvo. Nos preocupa lo que pueda pasar con nuestras casas y nuestras cosas, pero primero está la vida”, podría resumir el sentimiento de quienes tuvieron que abandonar sus hogares ante la amenaza del fenómeno meteorológico.Cerca de las 15:00 horas de este sábado, el grupo arribó a las instalaciones de la Décima Segunda Zona Naval de la Secretaría de Marina, en Puerto Vallarta. El recuento oficial fue de 76 personas, entre ellas familias completas, adultos mayores, visitantes extranjeros y animales de compañía que también fueron puestos a salvo.El desembarque transcurrió en medio de los preparativos de emergencia que se extendían por el puerto. Afuera, los comercios reforzaban sus fachadas, las calles comenzaban a quedarse vacías y los habitantes buscaban resguardarse ante la llegada de Simón. Para quienes venían de Quimixto y Yelapa, el trayecto representó la distancia entre permanecer expuestos en la costa y llegar a un sitio donde podrían esperar las siguientes horas.“Nos daba miedo quedarnos, pero también nos preocupaba tener que salir de nuestra comunidad. Venimos con lo necesario y esperamos que todo pase sin que haya pérdidas humanas”, sería otra forma de expresar la incertidumbre de las familias evacuadas, siempre que coincida con un testimonio real.La operación dejó una imagen que contrastaba con la tensión que se vivía en Puerto Vallarta: personas descendiendo de una embarcación naval, algunas acompañadas de sus hijos, otras pendientes de sus familiares y unas más cuidando a sus mascotas. Todas compartían la misma urgencia: ponerse a salvo antes de que las condiciones meteorológicas empeoraran.En una emergencia meteorológica, evacuar no significa solamente trasladar personas de un punto a otro. También implica dejar atrás la casa, las pertenencias y la tranquilidad de lo cotidiano para confiar en que, al regresar, el hogar seguirá en pie.Ante la amenaza del huracán Simón, el traslado de las 76 personas de Quimixto y Yelapa se convirtió en una de las acciones de protección de la población vulnerable de la costa jalisciense. En medio de la incertidumbre, el objetivo era que nadie quedara expuesto al peligro.SV