Con la llegada de las festividades del Día de Muertos, las familias mexicanas se preparan para colocar sus tradicionales ofrendas, donde el pan de muerto aparece como el protagonista. Sin embargo, detrás de su delicioso sabor a azahar y mantequilla, se esconde un alto índice calórico que no se debe dejar pasar.Ante este panorama, vale la pena recordar que hace un par de años, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) lanzó una campaña preventiva de nutrición, recordando a la población que es posible mantener vivas las tradiciones sin que esto represente un retroceso en el cuidado de la salud. La estrategia principal consiste en la concientización sobre las porciones y la aplicación del Método del Plato Saludable.La nutrióloga Itzel Valtierra Martínez, especialista del Área de Nutrición y Salud del IMSS, destacó en 2024 que la ofrenda del 2 de noviembre es un hermoso homenaje a los seres queridos que ya partieron, el cual incluye los alimentos y bebidas que disfrutaban en vida. No obstante, hizo hincapié en que los vivos que consumen estos alimentos al levantar el altar deben integrarlos de manera inteligente y equilibrada en su dieta diaria.Las cifras compartidas por el IMSS son reveladoras: una pieza tradicional de pan de muerto de tamaño promedio (100 gramos) aporta aproximadamente 400 kilocalorías. Esta cantidad representa una carga energética alta, especialmente si se considera que un adulto con problemas de sobrepeso u obesidad tiene una ingesta diaria recomendada que ronda las mil 500 kilocalorías. Es decir, un solo pan cubriría más de la cuarta parte de su requerimiento total del día.Por esta razón, la recomendación oficial del IMSS es limitarse a consumir únicamente media pieza de pan de muerto. Para acompañarlo, los especialistas sugieren optar por bebidas sin aporte calórico, como café negro o té sin azúcar, rompiendo con la costumbre de maridarlo con bebidas densas y azucaradas.Respecto a las tendencias gastronómicas actuales, en los últimos años, las versiones de pan de muerto rellenas de crema, nata o cubiertas con chocolates y galletas han inundado el mercado. Estas variantes gourmet disparan de manera importante la cantidad de calorías, grasas saturadas y azúcares, por lo que se recomienda evitarlas o reservarlas para un consumo ocasional.Para lograr un equilibrio, hay que recordar las reglas del Método del Plato Saludable. Este sistema visual indica que el 50 por ciento de nuestras comidas debe estar compuesto por verduras; un 25 por ciento por proteína animal baja en grasa (como pollo o pescado); y el 25 por ciento restante por cereales o leguminosas. Si se va a consumir pan de muerto, este debe ocupar el lugar de los cereales en esa comida, evitando sumar tortillas, arroz o pastas.El IMSS señala que el pan no es la única amenaza durante esta temporada. Las autoridades sanitarias han exhortado a la población a moderar el consumo de atoles, champurrados, refrescos y las tradicionales calaveritas de azúcar o chocolate. En su lugar, invitan a aprovechar las frutas de temporada que también adornan los altares, como las mandarinas, guayabas y jícamas, demostrando que en 2026 la cultura y el bienestar físico pueden ir de la mano.*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsAppOF