Al caminar por el muelle de Santa Bárbara, podría resultarte familiar la escultura de “El Niño sobre el Caballo de Mar”. No es casualidad: es una copia de la famosa pieza del malecón de Vallarta. En Jalisco, a su vez, vive el Delfín -conocida oficialmente como “Fuente de la Amistad”- que puede verse en la ciudad californiana. Dos esculturas que cruzaron el Pacífico como mensajeras de algo más grande: ambos destinos son ciudades hermanas y llevan más de cinco décadas construyendo una relación que va mucho más allá del arte público.Y es que, detrás de las esculturas y los acuerdos oficiales, Santa Bárbara y Puerto Vallarta comparten un parecido de carácter: ambas son ciudades costeras con una relación íntima con el Pacífico, una escena artística activa que se refleja en sus numerosas galerías y una forma de vivir que prioriza la belleza cotidiana sobre la prisa.Los lazos entre ambas ciudades datan de 1972, cuando un grupo de funcionarios locales y ciudadanos interesados establecieron el comité que formalizaría la relación. Entre los fundadores estuvieron Richard Hidalgo, miembro del Ayuntamiento; Barry Cappello, fiscal de la ciudad; Frank Arguelles, Howard Goldman, Antonio Molina y Gregorio Romallo. Un año después, el 12 de junio de 1973, Puerto Vallarta, Jalisco, se convirtió oficialmente en Ciudad Hermana de Santa Bárbara, California.El programa de Ciudades Hermanas fue una iniciativa del presidente Dwight D. Eisenhower, quien en 1956 lo concibió para promover la amistad entre personas de distintas culturas, razas y credos. La idea era simple pero poderosa: el contacto directo entre ciudadanos de diferentes países puede construir puentes que ninguna política exterior logra por sí sola.Puerto Vallarta fue elegida como ciudad hermana precisamente por sus semejanzas con Santa Bárbara: una geografía parecida y una economía estrechamente ligada al comercio y al turismo. Dos ciudades costeras que, vistas desde lejos, podrían reflejarse.A lo largo de más de cinco décadas, el comité Santa Bárbara-Puerto Vallarta ha impulsado proyectos humanitarios que han dejado huella en ambas ciudades. Entre ellos destacan la donación de una cámara de descompresión, la construcción de un centro de rehabilitación y una clínica, la entrega anual de útiles y materiales a escuelas de escasos recursos, y la donación de equipo policial, ambulancias renovadas y camiones de bomberos.Pero el corazón del programa siempre ha sido el encuentro entre personas. Cada año, un grupo de miembros del comité de Santa Bárbara viaja a Puerto Vallarta durante diez días para conocer de cerca los frutos de su trabajo conjunto. Cada agosto, en el marco de los Old Spanish Days (la gran fiesta que conmemora el pasado hispano de Santa Bárbara), amigos y ciudadanos de Puerto Vallarta son recibidos en hogares de la ciudad californiana.Este año, el festival se celebrará del 5 al 9 de agosto de 2026 y tendrá, como cada edición, desfiles ecuestres, mercados, música en vivo, danza folclórica y una ciudad entera vestida de fiesta. Una razón de peso para planear el viaje en esas fechas.Entre las novedades de esta edición destaca el tradicional Desfile Histórico, que cambiará su ruta habitual para recorrer Cabrillo Boulevard hasta la calle César Chávez, reuniendo carrozas y más de 600 caballos. Considerada una de las celebraciones ecuestres más importantes del país y una de las tradiciones más queridas de la ciudad, Fiesta recuerda que la influencia mexicana e hispana forma parte esencial de la identidad de Santa Bárbara. TOMA NOTAPuedes volar a Los Ángeles y manejar alrededor de dos horas, también existe la opción del servicio Santa Bárbara Airbus o de llegar directamente al aeropuerto local desde ciudades como Denver, Las Vegas, Salt Lake City o San Francisco.HOSPEDAJEPara quienes visiten Santa Bárbara siguiendo la historia de esta hermandad, el hotel Drift es una excelente opción en pleno centro de la ciudad. Su estética minimalista, inspirada en los materiales naturales y la cultura surf del sur de California, convierte sus habitaciones en un refugio de calma. Cada una cuenta con minirefrigerador y una bata tejida a mano en Oaxaca, un detalle que refleja los vínculos culturales entre México y California.Santa Bárbara invita a prolongar la experiencia a través de su cocina. A pasos del Teatro Arlington, Opal Restaurant & Bar, de los favoritos locales, apuesta por una cocina californiana con influencias internacionales. Su menú cambia según los ingredientes de temporada, pero entre las recomendaciones destacan las especialidades de pescados y mariscos, además del confit de pato de cocción lenta acompañado de ravioles de portobello, nueces de macadamia y cerezas deshidratadas en salsa de mantequilla avellanada con salvia.Para el brunch, Scarlett Begonia propone cocina moderna elaborada con ingredientes orgánicos, sustentables y de alta calidad. Su menú cambia constantemente, pero vale la pena probar clásicos como la Degustación de biscuits con mantequilla y mermelada, los Lemon Ricotta Pancakes con compota de blueberry, o el Smoked Salmon Scramble. Y para una cena más íntima, Bouchon es una parada obligada, con una carta que rinde homenaje a los vinos y productores del Valle de Santa Bárbara y a los ingredientes de la región.Porque más allá de la ciudad, Santa Bárbara es también el punto de partida para descubrir una de las regiones vinícolas más interesantes de California. A apenas 45 minutos, los valles de Santa Ynez y Santa María despliegan viñedos hasta donde alcanza la vista, con una escena gastronómica reconocida tanto por su hospitalidad como por su diversidad. Una combinación única de clima, influencia del mar y distintos tipos de suelo permite que aquí prosperen desde el pinot noir y el chardonnay hasta el syrah, el grenache y las variedades bordelesas. Una razón de más para explorar el California Wine Country que comienza, literalmente, a las puertas de Santa Bárbara.Cincuenta años de esculturas viajeras, gis sobre concreto y puertas abiertas en agosto lo confirman: Santa Bárbara y Puerto Vallarta no se parecen por casualidad. Se han necesitado décadas para construir esa relación, un intercambio a la vez.Otra alternativa es el hotel Santa Barbara Inn, ubicado a unos pasos de la playa, ideal para quienes buscan disfrutar del mar. El Harbor View Inn ofrece 134 amplias habitaciones y 15 suites de lujo, además de una ubicación privilegiada frente al puerto. Para viajes en familia, The Monarch destaca por su ambiente relajado y su alberca al aire libre, perfecta para descansar después de recorrer la ciudad.Otro de los proyectos que comparten ambas ciudades es el Festival Madonnari, una tradición italiana que se celebra tanto en Santa Bárbara (cada fin de semana de Memorial Day, en mayo, frente a la icónica Misión de Santa Bárbara) como en Vallarta, que lo celebra cada febrero en su Plaza de Armas.La tradición de la pintura callejera con gis tiene raíces en el siglo XVI italiano. Se le llama “Madonnari” porque los primeros artistas callejeros viajaban de pueblo en pueblo reproduciendo la imagen de la Madonna en plazas y calles durante festividades religiosas católicas. El festival de Santa Bárbara fue el primero en llevar esta tradición al hemisferio occidental, tomando como inspiración su festival hermano en Grazie di Curtatone, Italia.Durante el festival en Vallarta, artistas profesionales provenientes de Santa Bárbara participan como jurado, evaluando las obras de los concursantes en cuatro categorías. Y el lazo se estrecha aún más con un premio especial: quien gane en la categoría de adultos tiene la oportunidad de viajar a Santa Bárbara para participar en el festival de aquella ciudad, cerrando así un círculo que comenzó hace más de medio siglo.Cerca del recinto donde se celebra el festival está La Misión, uno de los emblemas más reconocibles de la ciudad y un recordatorio de las raíces hispanas que comparte con México. A unos pasos de ahí, State Street concentra gran parte de la vida cultural y social con sus galerías, tiendas y terrazas, destacando un concurrido tramo cerrado al tránsito vehicular. A lo largo de esta gran avenida se encuentran el Film Center y el histórico Arlington Theatre, ambos sedes principales del famoso Festival Internacional de Cine de Santa Bárbara (SBIFF).